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Tener acceso a una moto potente es fácil, ya que su precio es igual al
de un pequeño automóvil polivalente y, naturalmente, «mola» más la moto
que el coche pequeñito. Los exámenes de conducir motocicletas los
realizan con una Vespa, y nada tiene que ver la conducción de este
scooter con la de una moto potente.
JORGE DOMÉNECH
Lo lógico es que una persona que nunca ha conducido una motocicleta no sepa llevarla bien, sin embargo, con el carné recién obtenido, se van a la tienda y se compran la más potente. El fallo es de ellos en parte, porque si ese permiso sólo le sirviese para motos de 125 o 250 cc. como máximo, el problema se acabaría. Si usted le da una pistola cargada a un niño, lo más lógico es que la dispare. Lo mismo ocurre con las motos.
En los coches no llega a pasar eso de una forma tan clara porque los automóviles deportivos potentes cuestan mucho dinero y sólo unos pocos privilegiados por la diosa Fortuna tienen acceso a ellos. Estas personas no siempre son expertos conductores, y por eso también hay accidentes con este tipo de vehículos. La solución no es limitar o prohibir, sino enseñar a conducir y a circular. Torear de salón puede ser fácil y uno puede hacerlo muy bien, pero enfrentarse al toro cara a cara es otra cuestión..
Motocicletas
y potencia
Tener
acceso a una moto potente es fácil, ya que su precio es igual
al de un pequeño automóvil polivalente y, naturalmente,
«mola» más la moto que el coche pequeñito.
Los exámenes de conducir motocicletas los realizan con una
Vespa, y nada tiene que ver la conducción de este scooter con
la de una moto potente.
Lo
lógico es que una persona que nunca ha conducido una
motocicleta no sepa llevarla bien, sin embargo, con el carné
recién obtenido, se van a la tienda y se compran la más
potente. El fallo es de ellos en parte, porque si ese permiso sólo
le sirviese para motos de 125 o 250 cc. como máximo, el
problema se acabaría. Si usted le da una pistola cargada a un
niño, lo más lógico es que la dispare. Lo mismo
ocurre con las motos.
En
los coches no llega a pasar eso de una forma tan clara porque los
automóviles deportivos potentes cuestan mucho dinero y sólo
unos pocos privilegiados por la diosa Fortuna tienen acceso a ellos.
Estas personas no siempre son expertos conductores, y por eso también
hay accidentes con este tipo de vehículos. La solución
no es limitar o prohibir, sino enseñar a conducir y a
circular. Torear de salón puede ser fácil y uno puede
hacerlo muy bien, pero enfrentarse al toro cara a cara es otra
cuestión..
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